sábado, 22 de febrero de 2014



 
“La vida siempre aparece plenamente presente a lo largo de la epidermis del cuerpo: la vitalidad lista para ser apresada entera al fijar el instante, al registrar una breve sonrisa de fatiga, una contorsión de la mano, el fugaz paso del sol entre las nubes. Y ningún instrumento, salvo la cámara, es capaz de registrar esas reacciones tan complejas y efímeras y expresar toda la majestuosidad del momento. Ninguna mano puede expresarlo, pues la mente no puede retener la verdad exacta de un momento el tiempo suficiente para permitir que los lentos dedos consignen vastas masas de detalles relacionados. Los impresionistas se afanaron vanamente por lograrlo. Pues consciente o inconscientemente, lo que procuraban demostrar con sus efectos de luz era la verdad del momento; el impresionista siempre ha intentado fijar el prodigio del aquí, del ahora. Pero los efectos momentáneos de luz se les escapaban mientras se dedicaban a analizar; y su “impresión” por lo general no es más que una serie de impresiones superpuestas. Stieglitz fue más atinado. Acudió directamente al instrumento fabricado para él”
(Paul Rosenfeld)
citado en el libro sobre la fotografía de Susan Sontang

Queremos captar la verdad del momento y fallamos, al fallar, surge la foto. ( Marce Núñez.)

El juego de imágenes que se mezclan en una toma, el reflejo, da como resultado una imagen desconcertante. ( No sé muy bien como explicar esto) Dos imágenes que se están en planos diferentes se juntan en una sola. Aquellos indicadores que solemos utilizar para dar sentido a las relaciones espaciales_ Fondo, dentro, fuera, primer planto_ se vienen abajo y, nace esa que nos deja perplejos. No podemos ver bien lo que hay en la casa ( Pazo da Almuzara), las margaritas tratan de imponerse con otro mensaje.

 

4 comentarios:

Katy Sánchez dijo...

Una foto curiosa y original. Diría que superpuesta.
Me gusta y el texto que la acompaña también.
Un abrazo y buen finde

mariola dijo...

Me gusta esta forma de definir
la fotografía que tiene Paul Rosenfeld, a pesar de que él no era fotógrafo. A veces resulta difícil acertar con las palabras apropiadas cuando uno no mira a través de la cámara como hacéis los fotógrafos.
Me quedo con una frase:"la vitalidad lista para ser apresada entera al fijar el instante".

Y la tuya, por supuesto:"Queremos captar la verdad del momento y fallamos, al fallar, surge la foto".
Esa verdad del momento que cuando vas a disparar se escapa, ya es otra realidad.
Una fotografía para pensar. Como la foto, también nuestra vida quizás es una sucesión se superposiciones. Y si la realidad es otra a la que no estamos acostumbrados a ver?
Para mucho da esta entrada.
Un besito marcelo.

mariola dijo...

Se me olvidaba decir que las margaritas sí se ven claras, domina la naturaleza, como siempre en tus fotografías.
De nuevo besos.

María dijo...

Me guata mucho todo lo que dice esta gente sobre la fotografía aunque la primera opinión la siento un tanto hiperealista parece que concibe la fotografía como un fedatario público, una fotografía no deja de ser una impresión del que fotografía, la realidad es muchísimo más compleja de lo que se refleja en una impresión fotográfica, nunca deja de ser todo una mera impresión de la realidad irreal, por eso me gusta muchísimo la definición que da Marce Núñez ( o séase tú mismo ¿verdad? :-)

Aunque tu preciosa fotografía parezca ilustrar más la última parte.

Muchas gracias y muchos besos.